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Cada día, muchas personas dicen “Es que el día no rinde, necesito más tiempo”. Cuando hace falta tiempo, el tiempo falta para el trabajo y no siempre para la familia.

Sixto Porras, director de enfoque a la familia nos ayuda a reflexionar sobre esto si es posible bajar el ritmo de la vida, sin afectar el rendimiento laboral, y poder disfrutar de la familia.

Primero se debe entender que existe una diferencia entre estar ocupado y estar apresurado. Estar ocupado implica enfocarse en las metas que se propone ser eficiente. Estar ocupado está bien, porque la persona se siente productiva.

Por otra parte, el estar apresurado no significa precisamente ser eficiente, porque es un estado que se asocia a lo interno de la persona, es una actitud ante la vida.

Según Porras las personas apresuradas presentan un desorden emocional, por lo que requieren tiempo para reflexionar, para hablar con Dios y entenderse a sí mismo.

El motivador explica que existe un principio fundamental en la vida, que es construir recuerdos. Crear momentos que al pasar del tiempo al recordarlos nos llenen de felicidad.

“Construyamos recuerdos que nos arranquen sonrisas, deténgase para abrazar para besar”, expresó Porras.

A muchos les preocupa que los demás piensen que se trata de una actitud de vagabundería. Pero el ser humano necesita tiempo para reflexionar y conocerse. No obstante, esta reflexión no puede ir en función de lo que piensen los demás.

Igualmente, siempre habrá personas que critiquen nuestras actitudes porque quizás las consideran despreocupadas ante la vida, pero el hecho de que se disfrute de la vida no implica que no seamos productivos.

La productividad en la vida se logra con eficiencia, manejo del tiempo y aprovechamiento de los recursos.
Saber manejar este tiempo le permitirá vivir plenamente y disfrutar de las cosas que son verdaderamente importantes.

Algunas de las recomendaciones de Sixto Porras, para bajar el ritmo están: Meditar sobre el estilo de vida, abrazar, comer despacio, leer, escuchar música, tomar vacaciones, replantear prioridades, abarcar lo que puede y delegue, disfrutar de lo que hace, cambiar de manera paulatina, hacer ejercicio, desconectar el teléfono, computadora, enseñar a los hijos a tener quietud, contemplar y meditar.

Usted puede contactar a Sixto porras, director del programa enfoque a la familia al 2216 9292, o www. enfoque a la familia.com.