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El dengue es una de las enfermedades más antiguas que existen, y Centroamérica siempre ha estado en la mira del mosquito “Aedes aegypti”, que cada dos o tres años provoca epidemias como la que hoy mantiene en alerta a las autoridades sanitarias de la región.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en los primeros siete meses del año ya se registran 51.094 casos y 52 muertes.

En Costa Rica, hasta el día de hoy hay 14.951 casos, 20 de dengue hemorrágico o grave. Se confirman únicamente tres muertes. El segundo país con más casos es El Salvador, donde ya suman 10.367, sobre todo en niños de uno a nueve años. De hecho, la única muerte que se confirma fue de una menor de 10 meses. En Honduras hay 9.344 casos, y el mayor número de muertos: hasta ahora son once. En Nicaragua son casi 9.000 casos y cuatro fallecimientos. Todos los países están bajo alerta sanitaria.

Todos los gobiernos han emprendido acciones concretas como fumigaciones a nivel comunitario, pero esto solo elimina los mosquitos adultos, mientras que miles de huevos se desarrollan en aguas estancadas. Por eso, las autoridades centran sus esfuerzos en la eliminación de criaderos, una tarea que para algunos expertos es difícil por las situaciones socio-económicas de la región.

Otras organizaciones como la Cruz Roja Internacional también se han involucrado de lleno en la lucha contra el dengue en Centroamérica. Voluntarios entregan información puerta a puerta sobre cómo eliminar los criaderos, pero también apoyan con dinero de fondos de emergencia. Ya Honduras recibió 169.000 dólares para campañas de prevención, y Costa Rica podría recibir un fondo similar.

Científicos están cada vez más cerca de desarrollar una vacuna contra el dengue, los estudios van avanzando y podrían finalizar en menos de dos años. Mientras tanto, el control del mosquito es fundamental.

Algunos expertos creen que establecer multas en la región a quienes no eliminen los criaderos correctamente es la única forma de evitar las epidemias, pero otros apelan a la cultura de las personas. Sea cual sea la forma, por ahora la prevención es la única forma de evitar más muertes por dengue.