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El internet y las redes sociales parecen haber llegado para acabar con la forma tradicional de hacer política. Muchos piensan que los llamados "pega banderas" se quedarán en el olvido.

De seguro algunos de nuestros padres, abuelos o vecinos, vivieron la política electoral como los conocidos "pega banderas".

En el pasado, La participación ciudadana, en el ejercicio de la democracia, se quedaba como un privilegio único para quienes tenían dinero, y lograban exponer una queja u opinión en una columna de un periódico.

O la suerte de ser uno de decenas de ciudadanos que lograron a lo mucho, 30 segundos al aire en un programa de opinión.

La evolución de la comunicación transformó la dinámica de convivencia social mundial y en mucho, a la política.

Las redes sociales abrieron un ojo que no parpadea.

Los ciudadanos que tienen cuentas en algunas de las decenas redes sociales, le ganaron la exclusiva a las grandes cadenas de televisión.

Pero, más que eso, lograron tal presión que varios gobiernos cayeron. Y otros más empezaron a temer.

El inicio. La Primavera Árabe, cuando en Túnez, un hombre se prendió fuego porque el gobierno lo dejó sin su sustento diario, al cerrarle el negocio. Miles protestaron hasta que el gobierno cayó.

En Egipto pasó lo mismo, donde también cayó un Gobierno que había estado en el poder más de tres décadas.

Otros casos: los indignados en España y protestas estudiantiles por más de 15 días en Chile.

Y ahí empezó lo que para muchos es un nuevo y más efectivo ejercicio de la democracia.

El uso de redes como Twitter y Facebook en nuestro país fue simultáneo al uso mundial.

Y claro, no sólo sirvió para dar likes o retuits. También sirvió como un posible co-gobierno, más crítico, más visible, más permanente.

En Túnez cayó un gobierno, en Costa Rica, varios proyectos emprendieron caída libre, por ejemplo la concesión de la ruta San José – San Ramón, el proyecto de la refinería china, así como la demostración de fuerte oposición a proyectos de minería e incluso el descontento contra políticos como Justo Orozco.