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La problemática de los piques en carretera ha pasado de ser un tema que atenta únicamente contra el tránsito, para convertirse en una práctica alrededor de la cual se mueven la violencia, las armas y el consumo de licor y sustancias prohibidas.

Pese a algunos intentos, muchos de ellos fallidos, de la Policía de Tránsito, la situación sigue sin poder ser controlada y cada vez sube escalones que ubican ahora a las autoridades en desventaja, pues la violencia de estos grupos, ha desplazada ya en varias ocasiones a los oficiales de sus operativos.

Para Silvia Bolaños, viceministra de Transportes, uno de los factores que ha impulsado esta práctica es el avance en la infraestructura vial del país, la cual establece las condiciones para esa actividad.

Los casos se presentan en sitios tan variados como Pavas, la ruta de Circunvalación, la ruta 27, la Braulio Carrillo, y Curridabat, entre muchos otros. Por eso, ahora la solución para las autoridades parece estar en un trabajo conjunto.

Esta semana, se ha iniciado con la coordinación entre el Organismo de Investigación Judicial, el Ministerio de Seguridad y el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT). “Estamos involucrando a las autoridades, encontramos apertura del viceministro de Seguridad”, dijo Bolaños.

Esta tarde, el encuentro será en el OIJ, como parte de una iniciativa que pretende formar una brigada que ataque, de manera exclusiva, los piques en carretera y las actividades que se mueve alrededor de ellos.

“Los piques son solo la mampara principal, hemos identificado en ellos portación de armas, trasiego de armas, e incluso involucra a menores de edad”, dijo la viceministra.

“Por un tema de integridad, en ocasiones hemos tomado la decisión de retirar a los oficiales de los operativos, porque resultan agredidos”, manifestó.

Para Bolaños, el proyecto encontraría su éxito en crear un cuerpo especializado que actúe bajo lineamientos y procedimientos efectivos para controlar los piques. “El tener la participación”, concluyó.