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Somos una país de vanguardia en utilización de fuentes renovables de energía, y la mayor parte de ese honor le corresponde al ICE y a sus generadores hidroeléctricos y geotérmicos.

El 95% de nuestra electricidad viene de fuentes renovables, en contraste con Centroamérica que apenas llega al 50%.

Pero recientemente el país dio señales en dirección contraria. Estuvimos a punto de embarcarnos en una aventura de 1.500 millones de dólares para una refinería de petróleo.

Es más, el ICE acaba de inaugurar Garabito, un gigante de 200 megawats con un precio también gigante: 170 millones de dólares. Es una planta térmica, es decir, emplea derivados del petróleo y contribuye al efecto invernadero.

Mientras tanto, las otras fuentes de energía están prácticamente en el olvido.

En Alemania se producen unos 33.000 megawats a partir de la energía del sol. En Costa Rica, de los 2.700 megawats instalados, solo uno es de energía solar. Este es producido en las soleadas tierras de Bagaces y se llama Parque Solar Miravalles.

De allí en adelante, el país sigue dando la espalda a la energía solar.

En el gobierno de Abel Pacheco los paneles solares perdieron su exoneración fiscal. Ahora han recuperado exenciones, pero ya se perdieron 15 años y las cosas no marchan de lo mejor.

De lo mismo se queja la asociación de productores privados. El país, afirman, mantiene una legislación vieja que impide el desarrollo hacia nuevas energías.

Pero el talón de Aquiles de nuestras emisiones es el transporte. La mitad de todas los gases son producidos por su vehículo y el mío; casi un 40% por la carga; un 10% por el transporte público.

Reducir el transporte privado es básico y fundamental. Pero para eso debe brindarse un buen servicio público de transporte.

El país elaboró desde hace años un plan que consiste en, primero: crear líneas interregionales, que conecten por ejemplo Tibás con San Pedro, o Desamparados con Escazú, sin tener que ir al centro de la capital.

Segundo, crear un eficiente servicio transversal, sea tren o autobús articulado, que atraviese la ciudad de este a oeste, con líneas de buses alimentadoras y que vienen de la periferia.

Pero ahora el Gobierno anuncia que renovará las concesiones de buses con las mismas rutas que ahora tenemos, es decir, que no cambiará la estructura de buses antes del 2021.

Costa Rica fue el primer país de América Latina que importó autos híbridos, que trabajan con gasolina y electricidad.

Pero para el cliente no hay incentivos suficientes: son más caros que los tradicionales de gasolina, y pagan igual marchamo con los demás.

Esto, entre otras cosas, ha hecho que de un modelo de vehículo de ese tipo se vendan solo 200 unidades.

También quedaron en nada los planes para crear un sistema de rutas para peatones y ciclistas. La única obra importante que se ha hecho en el valle central es la de Cartago, creada con financiamiento privado, pero que al menos hasta ahora permanece casi sin uso de los ciclistas.

A siete años del compromiso de la carbono neutralidad y a siete de cumplirse el plazo, el país no tiene un balance. Pero según estimaciones del MINAE, las emisiones totales crecieron de 11 millones de toneladas de C02 a 14 millones en el 2010, y seguirán creciendo hasta alcanzar unos 22 millones en el 2021.

Para parar ese proceso de contaminación creciente, hay que hacer algo.