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El 6 de junio del 2007, el entonces presidente Óscar Arias declaró que Costa Rica sería carbono neutral en el 2012, con motivo del segundo centenario de la independencia.

El anuncio no fue tomado del todo en serio, en parte porque fue hecho no en el país, sino en Estados Unidos, durante una conferencia en la Universidad de Pensilvania.

Pero poco a poco empezamos a darnos cuenta que el país, queriéndolo o no, había asumido un compromiso trascendental.

Han pasado casi siete años desde el compromiso y faltan siete años para el 2021. Estamos pues a mitad del camino. ¿Qué hemos hecho?

Este ingeniero trabaja en páneles eléctricos, pero hace años realizó un análisis e hizo una propuesta que fue acogida por el Gobierno. Ahora intenta un balance.

Lo mismo piensan otros científicos: estamos lejos de la meta.

La atmósfera del planeta está compuesta por una mezcla de distintos elementos. Uno de ellos es el carbono, que se produce con la combustión natural o humana o con la descomposición del material orgánico.

¿Cómo contaminamos?

Se calcula que en 2010, el transporte y la energía emitían 7 millones y medio de toneladas de CO2 a la atmósfera, el 51% del total.

El segundo contaminante es el sector agropecuario, principalmente la ganadería, con 5 millones de toneladas, un 34%. Le siguen los desechos, un 9,2%, y la industria, un 5%.

El carbón liberado es respirado por las plantas, que lo convierten en su alimento y materia prima.

Cuando la cantidad de gases emitidos y la cantidad de carbono fijado por las plantas se nivelen, habremos llegado a un punto de carbono neutralidad. Mientras no sea así, seguiremos siendo actores de la contaminación global.

Hasta el día de hoy, después de siete años de camino, el país no cuenta con un balance por escrito. Hay muchos propósitos, pero nada más.

Según datos del MINE recogidos en el informe XVI del Estado de la Nación, las emisiones de CO2 pasaron de 2,9 millones de toneladas en el 2000, a 6,9 millones en el 2005. Crecieron 137%.

Para lograr la carbono neutralidad, cada tico requería en el 2002 un total de 6,2 hectáreas. En el 2010, ese requerimiento había subido a 19,3 hectáreas. La deuda con la naturaleza había crecido tres veces.

Mientras tanto, si bien nuestros territorios boscosos crecieron, eso no es suficiente para mitigar el daño. Por otra parte, nuestras plantaciones forestales se mantienen en crisis.

La madera proveniente del bosque se mantuvo estable desde 1999. Es decir, seguimos volteando bosque con la misma fuerza que antes.

Needs es un proyecto de estudio realizado conjuntamente por el MINAE, el INAE y FUNDECOR. Sus datos coindicen.

Si las emisiones totales fueron hace siete años de 8 millones de toneladas, en el 2021 alcanzarán el doble: casi 16 millones de toneladas.

Este gráfico lo dice todo. La línea roja son las emisiones. La línea verde, la fijación de carbono.

En el centro queda un enorme espacio que es nuestra deuda, una brecha que habría que cerrar para ser carbono neutrales. Para el año 2021, esa brecha es casi tan grande como todas las emisiones de hoy. Un futuro muy trágico, sin duda alguna.