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La canonización es el acto mediante el cual la Iglesia Católica, declara santo a una persona fallecida.

Las canonizaciones se efectúan después del"proceso de beatificación y canonización" o, simplemente, proceso de canonización.

Dicho paso establece si el candidato vivió las virtudes cristianas en grado heroico, o si sufrió martirio por causa de la fe.

Para llegar a la canonización se requiere la confirmación de dos milagros.

El tiempo transcurrido entre la muerte y la canonización de los santos es variable.

En el caso de San Pedro Damián, éste fue canonizado 756 años después de su muerte aunque San Pedro de Verona llego a los altares 337 días luego de fallecer.

Los santos originalmente eran declarados por aclamación popular, pero para evitar abusos, los obispos tomaron la responsabilidad de hacerlo.

Fue Cipriano de Cartago, a mediados del siglo III, quien recomendó que se investigara rigurosamente las circunstancias que acompañaron a una persona antes de declararla santa.

Ya fue en el año 1234 que recayó en el papa el derecho de canonización y fue Pablo VI en 1969 quien delegó la tarea a la Congregación para las Causas de los Santos.

Para postular a una persona a la santidad deben transcurrir 5 años de su muerte y completar 5 pasos.

En una etapa inicial se postula la causa; en el caso de Juan Pablo II esa responsabilidad recayó en un sacerdote polaco de apellido Oder.

Luego la persona es declarada “siervo de Dios” donde se solicita iniciar el proceso de canonización y presentan a la santa sede un informe sobre la vida y las virtudes de la persona postulada.

El Vaticano por medio de la Congregación para las Causas de los Santos se pronuncia al respecto.

Posteriormente al candidato a santo se le nombra venerable.

El paso siguiente es la beatificación que en el caso de Juan Pablo II, ocurrió el primero de mayo de 2011.

Para este paso previo a la santidad se requiere un milagro obtenido a través de la intercesión del siervo de Dios.

A Juan Pablo II se le atribuye la intercesión para curar de cáncer a una monja italiana.

Para la santidad o canonización, es necesario un segundo milagro ocurrido luego de la beatificación y en el caso de Juan Pablo II, fue el de la costarricense Floribeth Mora.

La iglesia en toda su historia ha declarado santos a 82 papas, siendo Juan Pablo II y Juan 23 los más recientes.