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El 4 de julio podría ser declarado Día del Felino Costarricense pero, más allá de celebrar, se deben tomar medidas para salvar a estas especies de amenazas como la caza.

Pero la matanza no es el único problema que enfrentan los felinos. La tala, la cacería de animales pequeños y la urbanización los están obligando a salir del bosque para buscar presas fáciles en las fincas.

Ante la alarma de vecinos en sectores aledaños al parque nacional Tapantí, el SENASA y el MINAE trabajan con las comunidades para buscar la convivencia con los animales silvestres.

Las autoridades están dando charlas en los barrios afectados para que adopten medidas como encerrar a sus animales de granja y mascotas.

En los próximos días miembros del SINAC buscarán huellas y heces en las fincas afectadas e instalarán cámaras para reconocer si se trata de jaguares, pumas u otros.

Estas especies son de vital importancia en el bosque porque, como depredadores, mantienen un balance en las poblaciones de animales pequeños.

No obstante, los seis felinos que habitan el país están en peligro de extinción.