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La oposición egipcia da un día de plazo a Mursi para dimitir

La oposición egipcia dio este lunes un día de plazo al presidente Mohamed Mursi para presentar su renuncia tras las masivas manifestaciones de la víspera, que dejaron 16 muertos...

AFP Agencia Hace 7/1/2013 10:26:00 AM

La oposición egipcia dio este lunes un día de plazo al presidente Mohamed Mursi para presentar su renuncia tras las masivas manifestaciones de la víspera, que dejaron 16 muertos, contra el mandatario, cuya investidura tuvo lugar hace un año.

"Damos a Mohamed Mursi plazo hasta el martes 2 de julio a las 17H00 [15H00 GMT] para dejar el poder y permitir a las instituciones estatales preparar una elección presidencial anticipada", afirmó un comunicado de Tamarod ('rebelión', en árabe) publicado en su página web.

Si Mursi no renuncia, "el martes a las 17H00 comenzará una campaña de desobediencia civil total", agregó el comunicado.

En El Cairo, la sede de los poderosos Hermanos Musulmanes, a los cuales pertenece Mursi, fue incendiada. Luego, la muchedumbre saqueó el edificio, dijo un corresponsal de la AFP.

Además, cuatro ministros egipcios presentaron este lunes su dimisión, indicó a la AFP un alto responsable gubernamental. Los ministros de Turismo, Medio Ambiente, Comunicaciones y Asuntos Jurídicos entregaron sus cartas de dimisión al primer ministro, Hisham Qandil, según la misma fuente.

El ministro de Turismo, Hisham Zaazu, ya había manifestado el deseo de renunciar en junio a raíz del nombramiento de un gobernador de la turística región de Luxor, Adel al Jayyat, miembro de un partido islamista ligado a un grupo radical que reivindicó en 1997 un ataque que costó la vida a 58 turistas extranjeros. Mursi, quien nombró a Jayyat el 16 de junio, había convencido a Zaazu de permanecer en el cargo al frente del ministerio de Turismo.

El grupo Tamarod afirma haber reunido más de 22 millones de firmas de personas que dicen no tener confianza en Mursi. Esta organización lanzó las protestas durante las cuales millones de personas salieron a manifestarse el domingo exigiendo su partida, en el primer aniversario de su investidura.

Mientras tanto, Mursi se mantenía firme e insistía en que la única forma de seguir adelante era el diálogo, al tiempo que aumentaban las peticiones para que interviniera el ejército.

Tamarod llamó a las Fuerzas Armadas, la policía y al aparato judicial a "posicionarse claramente del lado de la voluntad popular representada" por las masivas manifestaciones del domingo.

Este movimiento rechazó, por otra parte, el llamamiento al diálogo lanzado el domingo por el presidente Mursi. "Resulta imposible aceptar medidas insuficientes. La única alternativa es el fin pacífico del poder de los Hermanos Musulmanes y su representante Mohamed Mursi", afirmó el comunicado de Tamarod.

El líder opositor Hamdeen Sabbahi pidió una intervención militar si Mursi se negaba a renunciar.

El ejército, que dirigió una tumultuosa transición después de la caída de Hosni Mubarak, ya advirtió de que intervendría si había importantes disturbios. "Las fuerzas armadas deben actuar, porque siempre han estado del lado del pueblo", que "ha expresado su voluntad", dijo Sabbahi, quien salió en tercer lugar en las elecciones presidenciales de 2012. El mejor desenlace sería que Mursi se fuera voluntariamente, agregó.

Sin embargo, el portavoz de Mursi, Ehab Fahmy, dijo a la prensa: "El diálogo es la única vía mediante la cual podemos llegar a un entendimiento (...). La presidencia está abierta a un diálogo nacional real y serio", agregó.

Dieciséis personas murieron en los enfrentamientos del domingo por la noche, informó el ministerio de Salud este lunes.

Las imágenes de la televisión mostraron el edificio de los Hermanos Musulmanes envuelto en llamas el domingo por la noche, mientras docenas de personas le lanzaban bombas incendiarias.

Los partidarios de los Hermanos Musulmanes dispararon perdigones para tratar de rechazar a los atacantes, según un periodista de la AFP. Poco después, se escucharon disparos de armas automáticas alrededor de ese edificio.

Cientos de manifestantes pasaron la noche en la emblemática Plaza Tahrir, centro neurálgico de las protestas, y frente al palacio presidencial, después de que el ejército estimase que millones de personas habían obedecido a la convocatoria a manifestarse lanzada por la oposición.

La participación del domingo fue considerada como la protesta más grande en toda la historia del país. "Larga vida al pueblo", tituló el diario independiente Al Tahrir, mientras que Al Masry al Youm describió las manifestaciones del domingo como "la revolución del 30 de junio".

Las protestas contra Mursi tuvieron lugar en Alejandría, sobre la costa, en Mansura, Menuf, Tanta y Mahalla, en el Delta del Nilo, y en Port Said, así como en la ciudad natal del presidente, Zagazig.

En la Plaza Tahrir, los manifestantes agitaban carteles rojos y banderas egipcias mientras se escuchaban canciones patrióticas. "El pueblo quiere la caída del régimen", cantaron, haciéndose eco de la consigna de la revuelta de 2011 que derrocó a Hosni Mubarak.

Sus partidarios han efectuado mitines para defender su legitimidad y se temían graves enfrentamientos.

Sin embargo, las protestas antigubernamentales eclipsaron el mitin de los legitimistas en el barrio Ciudad Nasr de El Cairo, que según el ejército, reunió a unas 25.000 personas.

La policía y las tropas fueron desplegadas en los edificios importantes en todo el país, incluyendo en las vitales instalaciones del Canal de Suez.

Los hospitales también fueron colocados en estado de alerta, mientras los bancos y la mayor parte de las oficinas cerraron el domingo, día laborable en Egipto.

La semana pasada, ocho personas, incluyendo a un estadounidense, murieron y varias más sufrieron heridas durante los enfrentamientos entre manifestantes de grupos rivales.

Mursi, quien antes fuera un importante dirigente de los Hermanos Musulmanes, es el primer presidente de Egipto elegido libremente. Desde que asumió el poder, se ha enfrentado a la policía, al poder judicial y a los medios de comunicación. La economía de Egipto se ha degradado, la inflación aumentado y el turismo, crucial para el país, disminuido.