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Los científicos advierten que al menos 40 especies de árboles están serio riesgo de desaparecer de nuestro país, por ello las universidades estatales trabajan de forma conjunta para salvarlas antes de que sea muy tarde.

Cuando hablamos de especies en peligro de extinción se nos vienen a la mente varios tipos de animales.

Sin embargo existen otras especies muy importantes que están a punto de desaparecer y casi nadie se ha dado cuenta: los árboles.

En el 2005 se creó una comisión especial para estudiar nuestras poblaciones de árboles.

Expertos del Instituto Tecnológico y la Universidad Nacional analizaron un total de 200 especies.

Llegaron a la conclusión de que al menos 40 de ellas están en peligro crítico de extinción.

La tala indiscriminada y el desarrollo urbano le pasan una cara factura al bosque que lamentablemente deben pagar quienes viven en él.

Muchas especies de aves e incluso mamíferos pierden su hábitat y su alimento.

Afortunadamente la misma mano que destruye es la que puede ayudar.

En el 2007 y gracias al apoyo del Consejo Nacional de Rectores (CONARE), los investigadores pusieron en marcha un plan para rescatar 9 especies de árboles en peligro crítico.

Todo empieza en el bosque. Una vez que identifican el árbol deben asegurarse que esté floreando.

Después escalan hasta los más altos para obtener las semillas. En este caso se trataba de un Cristóbal.

Aunque suene increíble, en todo el país si acaso quedan 200 de estos gigantes. Con las semillas en mano lo siguiente es ir a los invernaderos.

Ahí se dan a la tarea de germinar la semilla para reproducirlos; puede sonar sencillo pero lleva mucho trabajo.

En el invernadero de la UNA hay de todo como en botica. Cedro cóbano, sangrillo y hasta caoba.

Para darse una idea de lo bien que está el vivero, o de lo mal que están nuestros bosques, basta decir que hay más arbolitos de caoba aquí que en todo el resto de nuestro país.

Por eso el paso final es devolverlos a donde pertenecen, con el fin de salvar la especie.

Los científicos confían en que este esfuerzo permita revertir el proceso de extinción y que aún no sea muy tarde para estas especies.

Lo ideal sería que las futuras generaciones de costarricenses no tengan que conocer estos árboles solo en los libros de historia.