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Hoy es 29 de febrero. Cómo todos sabemos, cada cuatro años se suma un día más a este mes, el cual tiene originalmente 28 días. Esto tiene una explicación que se compone de dos partes: una científica y otra producto de caprichos humanos.

Veamos primero la científica. Aunque siempre nos han enseñado que un año tiene 365 días, lo cierto es que en realidad tiene 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45 segundos. En otras palabras, eso es lo que en realidad demora la tierra en darle una vuelta completa al sol. Para compensar los cálculos cada cuatro años se suma un día al calendario. ¿Qué pasaría si no hiciéramos? A corto plazo nada, pero luego de varias décadas empezaríamos a sufrir de un desfase en los cálculos de las estaciones y de la ubicación de las estrellas. Esta información es vital para aspectos cotidianos, como por ejemplo, las cosechas, la determinación de las fases de la luna, las mareas, los pronósticos atmosféricos  o inclusive la navegación. Imagine que si  esto no se hubiese planteado desde hace varios siglos, hoy la lluvia la tendríamos que esperar por allí de enero y la época seca en octubre. O sea, como se dice popularmente sería un “desmadre total”.

Hace muchísimos años, el emperador  romano Julio Cesar llegó a Egipto y constató que el calendario que los egipcios tenían era mucho mejor que suyo (el calendario de Roma era un verdadero desorden y obedecía más a ocurrencias que  a datos científicos). Al descubrirlo, Julio César le encomendó a un astrónomo adaptarlo. Fue así como se creó un calendario con 365 días, con un día de más cada cuatro años. Ese fue el calendario Juliano, antecesor del Gregoriano (utilizado actualmente).

Antes febrero tenía 30 días, pero saltaron de nuevo los caprichos de los emperadores romanos, quienes querían dejar su huella en el calendario y le “metieron mano”. Primero, Marco Antonio quiso que el mes de Julio (que tenía 30 días) sumara uno más en honor a Julio Cesar. El día extra se lo quitaron a febrero. Luego vino  César Augusto quien se dice no soportaba que su mes (agosto) tuviera menos días que Julio, así que le sumó otro día que también le robó a febrero. Fue así como hoy al levantarse usted empezó a vivir el 29 de febrero del 2016 y terminó leyendo esta columna.