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Una serie de macabros cuadros de los líderes mareros en Honduras fueron hallados en la casa de uno de ellos por parte de fuerzas especiales de la policía.

Mujeres, dólares, la Santa Muerte, carros de lujos y armas de guerra son los temas de los cuadros con los que los jefes de la estructura criminal MS-13 decoran sus residencias.

A manera de exaltar el poderío y la figura de la muerte como uno de sus amuletos, estos pandilleros evidencian la necesidad de buscar protección con sus creencias.

En los cuadros también se observa la opulencia que les rodea. Sangre como evidencia de los múltiples crímenes que a diario comenten a todo aquel que se resiste a ceder en sus peticiones.

En ellos abundan las armas, los juegos de azar, los tatuajes y las mujeres, reflejando el ambiente en el que viven y desde el que dirigen las acciones en las calles y los negocios, pues están señalados como los grandes jefes de la extorsión en Honduras.

En allanamientos ejecutados en la residencial Monte Real de Villanueva, los agentes de la Atic hallaron estos cuadros. Las casas son propiedad de los pandilleros y en ellos habitan sus mujeres e hijos.

La sorpresiva "Operación Avalancha" se convierte en el primer golpe del Estado de Honduras a la temida y sangrienta industria de la extorsión en Honduras, que deja millones de lempiras a las pandillas y bandas del crimen organizado dedicadas a esta ilícita actividad.

En sus inicios, la mara MS comenzó como un grupo de antisociales dedicados al sicariato, robo de vehículos, asaltos a carros repartidores y negocios y en baja escala a las extorsiones de pulperías, cafés Internet y tiendas pequeñas en colonias populosas. Pero a medida que la extorsión se iba convirtiendo en un actividad rentable y con ganancias lucrativas, comenzaron a cambiar su forma de vida y modos de operar.