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Un joven decidió convertir su desempleo en una fuente de inspiración para tener su propio negocio y ahora es el dueño de una innovadora cafetería en bicicleta.

Mariano Marinoni siempre ha sido un amante de las bicicletas y se define como adicto al café. Hace 2 meses decidió unir sus dos pasiones y creó una cafetería en bicicleta.

La idea suena descabellada pero para este mecánico en bicicletas, todo se convirtió en un reto personal y también en la forma de salir adelante.

El proceso de crear la bici cafetería le llevó 9 meses y cerca de medio millón de colones. Está equipada con un cilindro de gas, una plantilla y hecha con madera resistente al sol.

La calidad no se deja de lado, el café es orgánico de la zona de Aserrí y se muele delante de los clientes.

Y cuando se trata de gustos hay para cualquiera, desde un café negro, con leche, capuccino o café frío.

Mariano no se conforma con un sólo punto, él lleva su cafetería sobre dos ruedas a diferentes lugares de San José y San Pedro.

La idea de este joven es que su negocio inspire a más personas a convertirse en sus propios jefes de una manera creativa y por qué no, con muy buen sabor.