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Sonny Liston estaba sentado en su esquina. Joe Pollino había trabajado segundos antes en un corte en la cara del campeón. Al otro lado del cuadrilátero Cassius Clay, con los brazos levantados bailaba en el centro del ring. Liston no saldría a disputar el sétimo round y Clay ganaba por primera vez el cinturón de campeón mundial de los pesos pesados.

Así inició el reinado de Clay, un 25 de febrero de 1964, en Florida.

Años después Clay cambió su nombre a Muhammad Ali, un capítulo más en su vida, que lo vio convertirse en el ‘más grande de la historia’, único título que no ha perdido.

En aquellos años los pesos pesados eran comandados por grandes campeones como Liston. Gigantes con puños de cemento, pero Ali cambió el juego. Se proclamó como el más grande antes de ganar, y con pies de peso ligero y el jab de los más pesados, dominó el boxeo durante muchos años.

Hace 52 años cuando Clay cruzó las cuerdas se enfrentaba al hombre que dos peleas consecutivas había noqueado en el primer round a Floyd Patterson para quitarle y defender el cinturón.

“No voy a mentir. Estaba asustado… Me daba miedo al pensar lo duro que él pega. Pero no tenía otra opción y había que salir a pelear”, dijo Ali en el libro Muhammad Ali: His Life and Times de Thomas Hauser.

Durante la promoción de la pelea Ali se había encargado de saquar de quicio a Liston con sus insultos. Liston era conocido como ‘El Oso’ y Alí lo llamaba “el oso feo y grande”. Ali también prometió que en ocho rounds iba a noquear a Liston y gritaba a los cuatro vientos que era el más grande y el mejor.

El pleito

Los seis rounds, que puede ver en este enlace, dejaron claras ciertas cosas. El jab de Ali fue un acertijo para Liston durante toda la pelea. Ali era más rápido y ágil en defensa que Liston.

En el tercer episodio una serie de combinaciones dejaron al campeón con un corte en la mejilla izquierda.

El cuarto y el quinto asalto pasaron a tener su propia página en la historia. Al regresar a descansar tras el cuarto round Ali aseguró que no podía ver, su entrenador Angelo Dundee pedía que revisaron los guantes de Liston, por lo que Ali mantuvo su distancia en la quinta fracción, sin buscar a Liston.

En el sexto Ali volvió a su plan de pelea, jab, jab y combinaciones fueron desinflando a Liston.

Con los brazos en alto, tras saberse campeón Ali corrió hacia las cuerdas, señaló a los periodistas deportivos y les grito “cómanse sus palabras”. La mayoría había predicho una derrota.

Ali subió al cuadrilátero una y otra vez, siempre haciendo mucho ruido y gritándole al mundo de su grandeza, aunque fue hace 52 años que pudo probar por primera vez que su hablar venía acompañado por su pegar.