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Es necesario dar un primer paso para evitar medidas restrictivas extremas del gasto público que generen una presión recesiva, de contracción de la economía.  

El Gobierno pareciera no entender que lo que se le pide no son medidas indiscriminadas y extremas, sino que atienda con medidas prontas los disparadores del gasto a futuro  y que genere las garantías como para que la situación de déficit no se repita, una vez aprobada una ampliación de ingresos.

Restringir añadiría presión a la situación actual en la que  crece más rápido el empleo informal que el formal y tenemos un nivel de alto subempleo, que debe agregarse a la cifra general de desempleo, ya de por sí alarmante.

Pero una vez soslayada la recesión, el país tendría que reactivar la economía, pero no con más de lo mismo.

Esto supone la corrección hacia políticas publicas de desarrollo productivo y redistribución de los incentivos a las actividades y sectores  económicos para lograr que la economía sea más incluyente, utilice los recursos existentes, especialmente para reducir las tasas de desempleo y subempleo.

El norte es una modernización de la estructura económica que sea incluyente, esto es que llegue a más sectores y a más territorios.

¿De qué se trata  la modernización económica inclusiva?

Durante más de tres décadas el país ha concentrado sus políticas públicas hacia un sector de nueva economía asociado inserción internacional, hacia la diversificación de exportaciones; con un aparato público eficiente y robusto, bien financiado para estos efectos.

A partir de los años noventa se han creado más instituciones para el sector financiero, para el sector externo, más que las instituciones creadas en la época dorada del estatismo costarricense, los setenta. Fueron muchas más  y bien financiadas. También es un sector moderno concentrado en pocos cantones de la región Central. Aquí está el 20% de los ocupados y se descompone en la economía agroexportadora no tradicional, los nuevos  servicios y las zonas francas. 

Por supuesto que las políticas públicas requieren ciertas remodelaciones: Eficiente administración de tratados; renegociación exoneraciones hacia compromisos sobre el valor agregado y empleo; aplanar la cancha para las ventajas que tiene el pago de impuestos de las rentas financieras; regular y poner a contribuir a los nuevos servicios.

Por otro lado, las políticas de desarrollo productivo y transferencia tecnológica hacia los sectores tradiciones de la economía (los tradicionales agropecuarios, la exportación tradicional,  industriales) se han dejado en expresiones mínimas o directamente se han desmantelado. Estas no se han modernizado, sino que se han tornado reactivas y para resolver problemas de grupos que tienen capacidad de presión.

No se trata de revivir viejas políticas proteccionistas, sino recuperar el mejor sentido y las mejores experiencias en la transferencia tecnológica, tanto financiera y técnica como organizativa, para incrementar la productividad, la agregación de valor, al crear cadenas globales de valor, con base regional, el promover la innovación.

Aquí va quedando alrededor de un 33% de los ocupados y se descompone en la industria tradicional, la exportación agropecuaria  tradicional y la economía agrícola para el mercado interno.