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Cuenta la historia de que Hera -la reina de los dioses griegos- usó un sujetador llamado zóster (ahora sostén o corsé), que le estilizaba la figura y le dejaba los senos tungentes. Todo para conquistar a Zeus, quien cayó rendido ante tal despliegue de feminidad y erotismo. 

Desde entonces el sostén o brasier es una prenda extendida mundialmente y que, sin duda, refina la silueta de la mujer. También existen aquellos con fines terapéuticos.

Pero... ¡mucho cuidado! No todo sujetador es apto para todos los cuerpos y, por eso, es importante escoger el adecuado. Incluso para efectos de no sufrir problemas en su salud.