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Un niño de tan sólo 7 años demuestra que los límites están en la mente. Él padece una enfermedad que le impide caminar pero eso no le quita la alegría ni las ganas de bailar.

Marcel padece una enfermedad que le afecta sus articulaciones y le impide caminar.

Pero si hay algo que deja claro este pequeño es que no hay nada que le quite la sonrisa y las ganas de vivir y que cuando se trata de bailar, nadie dijo que se necesita estar de pie para demostrar sus movimientos.

A Marcel no le falta nada: de lejos se nota que es un niño feliz.

Su valentía hace que se adapte a lo que sea: después de bailar, la natación es su pasatiempo favorito.

Marcel no le teme a nada y lo que si tiene de sobra es energía.

Si hay algo que deja muy claro este pequeño valiente, es que las limitaciones se las impone cada persona y que cuando las ganas sobran, no hay nada imposible para el que quiere luchar.