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La Casa Blanca destacó el miércoles que la decisión judicial que exige a Apple que ayude a la Policía Federal (FBI) a acceder al contenido encriptado de un teléfono móvil en el marco de la investigación sobre el ataque de San Bernardino era muy "específica".

"El ministerio de Justicia no le pide a Apple que modifique su producto o cree un medio indirecto para acceder a uno de sus productos", insistió Josh Earnest, portavoz de la presidencia estadounidense, sino que "simplemente pide algo que tendría un efecto en este aparato concreto".

La jueza californiana Sheri Pym exigió el martes a Apple que dé "una asistencia técnica razonable" para ayudar a los agentes de las fuerzas de seguridad a obtener el acceso a los datos del aparato.

El jefe de Apple, Tim Cook, se rebeló contra esta solicitud "sin precedentes" que tiene, según él, "implicaciones que superan ampliamente el marco legal de este caso".

"Hay un intenso debate sobre el equilibrio entre la necesidad de proteger la vida privada y la de proteger la seguridad nacional de Estados Unidos. Pero en este caso preciso, la cuestión es mucho más acotada", agregó Earnst.

Obama "cree en el principio de la protección de la vida privada y en las libertades de los estadounidenses", señaló, pero "el asunto debatido aquí es diferente", afirmó.

Sobre el caso del ataque terrorista de San Bernardino, el director del FBI, James Comey, lamentó la semana pasada que, dos meses después de la tragedia que dejó 14 muertos a principios de diciembre, "sigamos sin poder abrir uno de los teléfonos de los asesinos".