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A este punto, por la situación de la economía y las finanzas públicas, es necesario evitar presiones recesivas y ver cómo reactivar la economía. Lamentablemente el despliegue de las consecuencias no es muy lejano como el 2017, o el 2018 como han mencionado algunos economistas y hasta el propio Presidente. Ya casi no hay tiempo.

Aún el anuncio de medidas muy severas de reducción del gasto y la situación en la Asamblea Legislativa en cuanto a avances en materia fiscal no convencen, no alejan el riesgo. Las verdaderas buenas noticas se hacen depender de pasos convincentes de que el país resolverá al tema fiscal, con contenido de ingresos frescos.

Ya nos estamos acostumbrando a que las mejores noticias sean que las calificadoras todavía no nos bajan de categoría, aunque anuncian que variaron su pronóstico para la próxima calificación a negativo;  o que se ha logrado prolongar los plazos de la tenencia de títulos del estado y soslayar las presiones en el mercado de esos títulos hacia el alza de las tasas de interés, en un mes en donde se acumulaban muchos vencimientos.

A esas no buenas noticias se agrega otra: el anuncio de una directriz del gobierno con medidas de contención del gasto que pueden ser dramáticas y que su realización anticipan un estrés económico recesivo de importancia.

Pueden ser medidas de contención a futuro del gasto público. Pero ese tipo de medidas no resuelve el tema de un flujo de caja que demanda localizar cuantiosos recursos cada mes, que deben ser atraídos y colocados en títulos de gobierno. Es comprensible, pues depender de manera casi mayoritaria (46% del Presupuesto Nacional del 2016) del endeudamiento para financiar los gastos corrientes genera una gran presión para obtener en tiempo esos recursos. 

La tentación de reducir de manera insostenible y traumática el gasto es muy grande para el administrador. Entonces, traquearán las pocas partidas que se pueden reducir y así intentar bajar la presión de caja de manera inmediata. Estas pocas partidas son básicamente dos: compras del estado e inversión pública. El resto de decisiones en otras partidas puede quedar rápidamente neutralizadas por recursos legales.