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Hace 25 años, otro de nicaragüense, también de apellido Salmeron, asesino a cinco miembros de una familia en Pocosol de San Carlos.

El 8 de mayo de 1991 la tragedia llegó hasta la comunidad del Concho.

Ese día fueron asesinados el peón agrícola Adrián López, de 29 años, sus hijos Guiselle de 6, José Alfredo de 4 y Adrián de 7 meses, además de su nieta Cindy Alvarado de año y nueve meses.

Los responsables del crimen fueron dos nicaragüenses: Vicente Salmerón Rojas y Guillermo Aguilera Miranda.

Los nicaragüenses eran conocidos por la familia. Sin embargo, por razones desconocidas, ese día llegaron a buscar al peón.

No estaba en su casa, y lo ubicaron trabajando. Ahí lo mataron a machetazos. Luego volvieron a la casa por sus hijos y nieta.

La esposa Mirian Hernández Condega, logró sobrevivir.

Salmeron, uno de los responsables, intentó huir a Nicaragua, donde la policía lo mató.

Otra tragedia tocó las puertas de una familia en Llorente de Tibás en 1995.

El excajero del BCR Alexander Vargas y su cómplice Olman Salas llegaron hasta la casa del gerente Carlos Vargas.

Pretendían que él abriera la bóveda y robar el dinero.

Sin embargo, lo asesinaron junto a su esposa Marjorie Quirós, de 30 años, y al hijo Carlos José, de año y medio.

Dos hijos más sobrevivieron. Los responsables del asesinato pensaron que los habían envenenado con insecticida.

Vargas y Salas fueron condenados un año después por triple homicidio y robo agravado.

En mayo de 2015 ocurrió una de las últimas tragedias.

Un extranjero de apellidos García Borges asesinó a Ramón Suárez, de 50 años, su esposa María Haydée Miranda, de 32, y sus hijos, Abraham y Elena María, de 11 y 9 años.

La niña fue hallada con los ojos vendados y maniatada. Mientras que su hermano y padres, los encontraron días después enterrados muy cerca de su casa.

El móvil habría sido la venganza por no pagar deudas.