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La mamá de una de las víctimas y abuela de los tres niños fallecidos asegura que le advirtió a su hija sobre el peligro del sospechoso.

Desde hace 10 meses no se hablaban. Fue precisamente una advertencia lo que las alejó.

Doña Ana Rosa vive en Tirrases. Ella no estaba de acuerdo con que el sospechoso viviera con su hija.

Aun así, mantenía contacto y una relación cercana con su yerno y sus nietos, ahora fallecidos.

La madre y abuela se trasladó a Guanacaste para reclamar los cuerpos de sus familiares.