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Muchos lunares se ven inofensivos, algunos son de nacimiento y otros crecen sin que nos demos cuenta, pero aunque sean pequeños pueden convertirse en una pesadilla.

Las personas con la piel y los ojos claros tienen una mayor posibilidad de padecer cáncer de piel en algún momento de su vida.

La dermatóloga Vanessa Fumero recuerda que aquellas personas que se han expuesto “antes de los 18 años, o que han tenido cinco a seis quemaduras tienen una incidencia a largo plazo”.

Por eso, una campaña busca que miles de personas se conviertan en vigilantes de la piel usando el método A-B-C-D-E, en el que cada letra tiene un significado:

Si el lunar no es simétrico, tiene bordes irregulares, diferentes tonos y colores, no tiene un diámetro definido y crece constantemente, podría ser peligroso.

El melanoma es uno de los más agresivos y suele aparecer en la planta del pie. De ellos, ocho de cada diez surgen de lunares nuevos.

Por eso, es importante no dejar de lado ninguna parte del cuerpo. Además, el 90% de los cánceres de piel detectados a tiempo son tratable.

La prevención juega un papel importante. Los expertos recomiendan usar protector solar a diario y aplicarse en la mañana, al medio día y en la tarde.

Además, protegerse del sol usando una gorra o sombrero.