Última Hora

No puedo ni debo generalizar, porque sería una injusticia monumental; sin embargo, no me cabe la menor duda de que en el gremio de los taxistas rojos hay un grupito que actúa con matonismo, a sus anchas.

Los actos de agresión contra conductores Uber me confirman que estoy en lo correcto. Las historias que he escuchado en recientes días son para que se le paren el pelo a cualquiera: persecuciones de varios taxistas hasta un potrero (el chofer de Uber tuvo que ponerse a salvo entre árboles y arbustos), botellas de gaseosa contra los vidrios de los autos y amenazas verbales son solo algunas de ellas.

No son historias inventadas: algunas me las han contado sus protagonistas y otras me las comentado otros conductores y todas las historias coinciden en fechas, lugares y horas.

Lea también: Chofer de Uber narra detalles del supuesto ataque de taxistas.

Los "señores" taxistas  alegan que Uber actúa en un marco de ilegalidad y que les resta competitividad. Ahora les pregunto: ¿por qué en lugar de andar agrediendo y actuando como matones mejor buscan formas de ser más competitivos?

Y esto lo harían ofreciendo un servicio de calidad: no alterando 'marías'; no escogiendo servicios -los más cortos no son nada sexy-; no fumando en los carros y no oyendo música como si estuvieran en una discoteca. Mejor trabajen duro y después no se anden quejando de que no logran alcanzar la cuota para el patrón.

Los taxistas aseguran que están sujetos a regulaciones y cobros a los que -dicen ellos- los conductores Uber no lo están. Ni mucho menos los piratas.

Resulta que la aplicación les exige una póliza de seguros con cobertura total, auto no menor al 2008 y con revisiones técnicas al día y, ante todo, actitud de servicio, con amabilidad y con honradez. 

¿Y sabe qué? Cada vez hay más costarricenses y extranjeros residentes y visitantes que prefieren usar la aplicación, porque se sienten mejor atendidos y hasta más seguros.

Yo soy uno de los que antes usaba taxi rojo para todo; ahora, trato en la medida de lo posible usar Uber... ¡Y me encanta! Es que ni siquiera debo preocuparme por andar efectivo o tener que pasar a un cajero.

Me duele no utilizar con más regularidad el servicio de taxis rojos, porque hay una amplia población de taxistas honestos, que quieren servir con gusto y decencia y ganarse los frijoles con trabajo duro, sin quejarse. 

Sin embargo, en la medida de lo posible Uber seguirá siendo mi primera opción. Y espero que la Fuerza Pública -tal y como lo anunció ayer de manera vehemente- actúe con mano firme y con prontitud ante una nueva agresión de un taxista rojo contra un conductor de la aplicación.

Basta ya de matonismos, porque ensucian el buen nombre de ess taxistas rojos honestos y trabajadores incansables.

¿Será por eso que dos taxistas me contaron, días atrás, que han valorado seriamente cambiarse a Uber? El penúltimo chofer Uber con el que viajé es un antiguo taxista rojo, quien me contó que está feliz porque por fin gana platica para él y de esta manera podrá cumplir su sueño de terminar los estudios.