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Sí, estamos de acuerdo, el sistema de salud de nuestro país no es perfecto, pero… ¿qué cosa lo es? Si ponemos en una balanza lo bueno y lo malo que tiene la Caja Costarricense de Seguro Social, yo pensaría que los beneficios son abismalmente mayores que los puntos negros.

Un reportaje de nuestro compañero Alexander Rivera lo deja claro este lunes en 7 días. Hay operaciones que cuestan igual que una casa nueva o frascos de medicamentos cuyo precio es mayor al de un carro. Si los pacientes de la Caja debiéramos pagar por esto, la mayoría no podríamos hacerlo. Se trata de un sistema de salud que cobija a ricos y a pobres. 

En el reportaje usted verá pacientes de zonas rurales y escasos recursos que reciben tratamientos semanales con  costos astronómicos que marcan la diferencia entre la vida y la muerte.

Ya sé lo que me va a decir: que “todos los meses nos rebajan una buena tajada del salario para sostener a la Caja y que en el fondo nos cuesta mucho dinero pues uno paga y no utiliza los servicios”. Esto lo he escuchado siempre y es parcialmente  cierto, pues  la diferencia entre lo que pagamos y lo que podríamos recibir sí necesitamos de tales operaciones o medicamentos es razón suficiente para concluir que la idea de un sistema solidario fue una concepto futurista e inteligente que nació hace 70 años y que gracias a Dios se mantiene.

No hay duda, es necesario mejorar la recaudación, combatir la evasión, desaparecer las listas de espera y cuestionar algunos temas administrativos, pero que esto no sea un  argumento para desprestigiar un modelo que desearían en buena parte del mundo: pagamos los que podemos pagar y todos recibimos el servicio.