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El emperador francés Napeleón Bonaparte era considerado por su mujer, Josefina, como un "inepto sexual", al punto que ella lo culpaba de no darle hijos.

Esta es una de las conclusiones de Ángeles Caso, historiadora, periodista y escritora, quien en el 2014 publicó Napoleón y Josefina. Cartas en el amor y en la guerra, informó el diario español ABC en su edición de este viernes.

Bonaparte tomó el control de casi toda Europa Occidental y Central mediante una serie de conquistas y alianzas durante poco más de una década. En 1796 se casa con Josefina pero se divorcia en 1810 al no poder procear un hijo. 

De acuerdo con la investigación de Caso, Josefina afirmaba en pequeños círculos de amigos que Bonaparte era inepto en la cama.

"Viendo que su matrimonio peligraba y que no lograba alumbrar a un niño, quiso echarle las culpas a él. Hay varios testigos de la época que afirmaron que Josefina puso en duda la virilidad de Napoleón, aunque ella nunca deja constancia de ello directamente. Fue una estratagema para dificultar un posible divorcio y ridiculizarle ante los demás", acotó Caso, a partir de documentos de la época. 

Pero con el tiempo esta teoría quedó descartada luego de que las amantes del emperador dieran a luz. Quizá frustrado porque su esposa no le daba retoños él agredía a Josefina delante de varias personas. 

"Era una relación de amor odio. Lo misma la cubría de joyas, que le pegaba",  añadió. En 1809 él solicitó el divorcio y en una carta la calificó de traidora, a pesar de que al inicio la consideraba el amor de su vida. 

"El 15 de diciembre se presentó en el senado el Emperador con su esposa. Los dos consortes hicieron su declaración, fundada la de Napoleón en la necesidad de tener descendientes, y la de Josefina, en la obligación de sacrificarse por Francia", escribió el cronista de la época Philippe Paul Comte de Segur.

Posterior al divorcio, Napoleón le empezó a enviar dinero a Josefina para que no pasara penurias. "Parece que recordó a aquella Josefina a la que amó en Italia. Por ello empezó también entre ambos una relación epistolar", añade Caso. Cuatro años después de la separación, ella murió de pulmonía.  

"Quise de verdad a Josefina, aunque no la estimaba. Era demasiado mentirosa. Pero tenía algo que me gustaba mucho; era una verdadera mujer; tenía el culo más bonito del mundo, con sus tres islotes de la Martinica", escribió el Sire en una carta tiempo después.