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A inicios de enero, un desperfecto mecánico provocó que un carro se saliera de la vía y prendiera en llamas en la provincia de Guanacaste.

El pasto se consumió rápidamente y en total las llamas acabaron con seis hectáreas del Parque Nacional Guanacaste.

Pero este caso en realidad es la excepción, pues la mayoría de los incendios forestales inician con una quema controlada.

En lo que va del año, el fuego ha consumido 30 hectáreas de áreas protegidas. Pero estas zonas no son las únicas que ponen a correr a las autoridades.

Un incendio en el sector conocido como Caballo Blanco en Puntarenas, consumió 40 hectáreas de una plantación de teca a inicios de febrero.

El fuego empezó en una propiedad privada, pero puso en riesgo viviendas y representó un enorme gasto para las autoridades.

Con viento fuerte como el de estos días el fuego se extiende rápidamente en cualquier lugar. Por eso las autoridades recomiendan no realizar quemas durante esta época.