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Estados Unidos anunció este jueves la creación de un programa de trazabilidad de peces y frutos del mar para combatir la importación de productos de la pesca ilegal y garantizar una explotación sostenible de esos recursos.

El plan de Washington es similar al adoptado por la Unión Europea que tiene el idéntico objetivo de evitar la depredación de los océanos.

Estados Unidos ya dispone de un mecanismo de certificación que aplica solo a los pescados y frutos del mar que provienen de sus aguas territoriales.

Esta iniciativa es considerada un gran paso para combatir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. Busca identificar el origen de los peces, los crustáceos y los productos procesados del mar que han sido importados en al mercado estadounidense.

Un tercio del volumen de las importaciones anuales provienen del mercado negro, y representan hasta 2.100 millones de dólares, según un estudio publicado en 2014 en la revista Marine Policy.

"La trazabilidad es una herramienta esencial para combatir las actividades ilegales que amenazan estos recursos naturales, aumentan el riesgo para la seguridad alimentaria mundial y castigan de manera desleal a los pescadores y productores de frutos del mar que respetan las reglamentaciones", explicó la subsecretaria estadounidense de Comercio, responsable de la Agencia Oceánica y Atmosférica (NOAA), Kathryn Sullivan.

"Pedimos a la industria pesquera, al comercio de productos del mar, a los defensores del ambiente y a nuestros socios internacionales que nos ayuden a crear un programa eficaz de trazabilidad", agregó.

El sistema propuesto por la Comisión Nacional de los Océanos para combatir ese mercado negro reunirá datos sobre capturas, el lugar de su entrega en tierra y la cadena de acopio y distribución de los peces y crustáceos.

Entre las especies más vulnerables a ese tráfico figuran el bacalao del Atlántico y del Pacífico, las lapas, el mero, el salmonete, el dorado y diferentes especies de atún y de cangrejos.

- No muy lejos -
"El sistema de trazabilidad no incluirá las capturas que no estén destinadas a ser importadas o distribuidas en Estados Unidos", dijo John Henderschedt, director de la oficina especializada en pesca de la NOAA.

Explicó que Estados Unidos enfoca el problema en forma diferente que la Unión Europea. Esta exige que los productos que ingresan a su mercado lleguen acompañados de certificados de pesca otorgados por los países de bandera del navío o del propio barco.

El programa propuesto en Estados Unidos se apoya en una asociación entre la industria y el gobierno federal.

"No buscamos obtener certificados de otros países sobre el origen de las capturas pero exigimos a la industria de la pesca que otorgue informaciones similares", explicó.

Oceana, la mayor ONG dedicada a la protección de los océanos, aplaudió la decisión de Washington.

"Oceana se congratula por esa medida que es un primer paso para combatir la pesca ilegal y el fraudulento mercado de frutos del mar", dijo Beth Lowell, directiva de Oceana.

"No obstante, ella no solucionará totalmente todos los problemas", añadió. Explicó que la trazabilidad debe aplicarse a todos los pescados y frutos de mar y extenderse a lo largo de toda la cadena de venta hasta el consumidor final.

La NOAA se propone limitar el control de origen al punto de entrada de los productos y sólo para 16 especies. Actualmente en el mercado estadounidense se ofrecen más de 1.800 especies marinas.

El sistema de trazabilidad quedará abierto a discusiones entre partes interesadas durante 60 días y debería entrar a regir a fin de año.