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El Banco Central revisó y actualizó las cuentas nacionales. Las cifras más generales no fueron modificadas, no así su composición, la estructura económica del país. Lo que sabíamos por los pesos relativos en empleo cuajó también en las cifras del PIB: somos un país predominantemente orientado a los servicios.

Actualmente pesan los servicios tanto como toda la agricultura y la manufactura lo hacían en 1966 (40% del PIB). Hoy los servicios son el doble que esos dos rubros juntos. Los servicios han sido los más dinámicos en el largo plazo y se han acelerado en lo más reciente.

Por supuesto que bajo este rubro de servicios hay muchos detalles. No todos son modernos, ni generan buenas remuneraciones, sino que pueden encubrir informalidad, baja calidad de empleo y autoempleo. En estos servicios hay también actividades y sectores de muy alta productividad, que generan buenos ingresos, aún bajo la modalidad de autoempleo, como por ejemplo los servicios profesionales en materia de salud, economía, entre otros. También hay empresas con grandes planillas que pueden ser informales y hasta no estar en el radar de las instituciones costarricenses.

Lo cierto es que a pesar de ser muy dinámicas, su contribución fiscal y a la seguridad social pueden no darse, o logran evadir, o eludir esas presiones fiscales.

Hace tres años, el Estado de la Nación publicó un análisis sobre las contribuciones a la formación del crecimiento económico de los sectores que pagan impuestos y los exentos. La conclusión fue (y es) muy clara y explicativa: los sectores exentos de impuestos son los más dinámicos, los no exentos los menos dinámicos.

Así, en el tanto no se modifique esta situación no se puede esperar que un mayor crecimiento económico traiga aparejado una mayor recaudación. Esto también explica por qué los sectores no exentos (menos dinámicos) perciban su presión fiscal como excesiva, en el tanto subsidian a los exentos. 

Ahora bien, modificar la situación significa que los sectores más dinámicos paguen impuestos, mediante cambios en la estructura de impuestos, o mediante el control de la evasión. Ambos cambios encuentran respuestas parciales en proyectos en trámite en la Asamblea Legislativa, entre ellos la posibilidad de cobrar impuestos a servicios.

Esto ejemplifica la importancia de la noticia de las nuevos pesos de actividades y sectores en el PIB, que el Banco Central nos anuncia.

Como he sustentado, este es un tiempo de progreso social, inclusión social, pero no es un tiempo de inclusión económica y oportunidades para la gente. A lo que se agrega la tensión de conocer que ya no será posible patear el tarro hacia delante contratando deuda externa para financiar el 46% del presupuesto, pues tanto las calificadoras de riesgo como los organismos financieros piden ver voluntad de resolver el tema fiscal con hechos y decisiones; las palabras ya no les bastan. La cuenta regresiva hacia una crisis está en marcha.