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Dos latas de zinc arregostadas a una vieja pared. El ancho es menos de un metro y el largo no llega a dos. Adentro, una tabla y una cobija vieja, porque por más insólito y desgarrador que parezca esta es una habitación.

Es la habitación de don José Lidio Muñoz, que cuando fuimos a visitarlo está en el hospital de Guápiles internado. En un principio, los médicos pensaron que algún mal severo aquejaba su sangre, pero su extrema debilidad sólo obedece al hambre que ha pasado.

Él no vive solo. En la deteriorada casa vive su mamá María Antonia, su hermano Edwin y también, en el mes de agosto que los visitamos, vivía ahí su hermana menor Carmen, con Síndrome de Down y obesa mórbida.

En aquella visita, ocultando lo mal que viven, nos llenó de sonrisas y nos contó su anhelo de modelar y tener zapatos que hasta ahora nunca había usado. Lamentablemente, hace mes y medio, Carmen falleció de forma repentina y no está aquí para verse en televisión y probarse unos zapatos, como añoraba.  

Volviendo a los que quedan, las condiciones en esta casa de Ticabán son de carencia total. El único aparato que allí se conecta es un tele viejo; para ver algún programa tienen que turnarse, pues sólo hay un banco, por el resto no hay mayor cosa.

Camas viejas, una pila a la que tienen que llevar el agua en baldes, un servicio de hueco y una banca para entretenerse mientras ven hacia la calle. 

La alacena sólo tiene un par de cosas, y con esto tienen que aguantar una semana completa.

¿Cómo no va a ser limitada la vida aquí? El único que tiene fuerzas para trabajar es Edwin y tampoco es mucho lo que puede hacer, limpia jardines y jala leña. Con eso ajusta 40.000 colones por mes, que dividiéndolo entre tres, vienen siendo 444 colones por día que pueden gastar cada uno.

Desde que doña María Antonia Rojas tiene memoria las cosas han sido igual. El hambre y la necesidad han sido compañeros fieles de esta familia.

Un empolvado adorno navideño es lo más cerca que ha estado esta familia de la fiesta de fin de año. Al fin y al cabo, el hambre y la pobreza extrema no es algo que se celebre.

Para mayor información, comuníquese al teléfono 8350-5666.