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    Seúl y EEUU vigilan el posible lanzamiento de un misil norcoreano

    SEÚL (Reuters) - Corea del Sur y Estados Unidos estaban en alerta máxima el jueves ante un posible lanzamiento de misiles de Corea del Norte, en momentos en que el Estado comunista dirige su atención a la celebración de su dinastía gobernante y parece bajar el tono de su retórica de una guerra inminente.

    A pesar de las amenazas de que atacará las bases de Estados Unidos y de Corea del Sur en respuesta a actos hostiles, Corea del Norte comenzó a recibir un flujo de visitantes para las celebraciones del cumpleaños de su fundador, Kim Il-sung, el lunes.

    Pyongyang ha colocado hasta cinco misiles de mediano alcance en su costa este, de acuerdo con las evaluaciones de defensa realizadas por Washington y Seúl, posiblemente en preparación para un lanzamiento de prueba que demuestre su capacidad de alcanzar las bases estadounidenses en Guam.

    "Hay señales de que Corea del Norte podría disparar misiles Musudan en el corto plazo", dijo una fuente de inteligencia no identificada en Seúl, según la agencia de noticias Yonhap.

    Los misiles Musudan son cohetes de mediano alcance que tienen el potencial de alcanzar las bases estadounidenses en Guam, aunque no se sabe si han sido probados.

    "Pero Corea del Norte ha estado moviendo repetidamente sus misiles dentro y fuera de un almacén, lo que requiere de una estrecha vigilancia", agregó.

    La mayoría de los observadores dicen que Pyongyang no tiene intención de iniciar un conflicto que podría conducir a su propia destrucción, pero advierten sobre los riesgos de un error de cálculo en la península coreana altamente militarizada.

    Había pocas señales de alarma en Seúl, capital de Corea del Sur, y los mercados financieros parecían hacer caso omiso del riesgo de conflicto, con las bolsas en su tercer día consecutivo de alzas.

    La nueva presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, se reunió el jueves con empresarios y los tranquilizó diciendo que el país está seguro y que estaba trabajando de cerca con Estados Unidos y China, principal aliado de Corea del Norte.

    Taiwán pareció convertirse en el primer país en advertir a sus ciudadanos sobre no viajar a Corea del Sur después de una advertencia de Pyongyang de que los extranjeros deberían irse, pero los hoteles aún realizaban un buen negocio.

    CONDENA DEL G8
    El grupo de los ocho países más ricos condenó el jueves "en los términos más duros posibles" el desarrollo de armas nucleares y tecnología de misiles balísticos.

    Los ministros de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Japón, Canadá y Rusia, reunidos en Londres, instaron al estado asiático a "abstenerse de más actos provocativos".

    Los funcionarios "condenaron la actual retórica agresiva de la RPDC (República Popular Democrática de Corea, o Corea del Norte) y confirmaron que esto sólo servirá para aislar aún más a la RPDC", indicó un comunicado.

    Pyongyang emitió una declaración que parecía estar teñida de pesar por el cierre de la zona industrial conjunta de Kaesong, cuya actividad se detuvo tras la orden esta semana a sus trabajadores de que la abandonaran, calificando la iniciativa entre ambos países como "el pináculo del amor sin límites del General Kim Jong-il por su pueblo y hermanos".

    La declaración difundida por la agencia oficial KCNA culpó a la presidenta surcoreana por llevar un proyecto que genera importantes ingresos "al borde del cierre".

    Kim Jong-il, hijo de Kim Il-sung, gobernó Corea del Norte hasta su muerte en diciembre de 2011. Fue sucedido por Kim Jong-un, el tercero de su línea que lidera uno de los países más pobres y más fuertemente militarizados del mundo.

    Desde que asumió el cargo, el gobernante de 30 años ha llevado a cabo dos lanzamientos de cohetes de largo alcance y una prueba con armas nucleares. La prueba nuclear en febrero provocó sanciones de la ONU que Pyongyang calificó como un acto hostil y preludio de una invasión.

    Desde hace más de un mes, Pyongyang ha emitido una serie de amenazas casi a diario contra Washington y Seúl, advirtiendo recientemente a los extranjeros de que abandonen Corea del Sur debido a la inminencia de una guerra "termonuclear".

    RESPUESTAS
    Pese a la dura retórica norcoreana y el cierre de la zona industrial de Kaesong -que generaba 2.000 millones de dólares anuales en comercio-, Pyongyang no parece haber puesto a sus fuerzas armadas de 1,2 millones de efectivos en alerta máxima.

    La retórica de Corea del Norte ha llevado a Estados Unidos, garante de la seguridad de Corea del Sur, a mover más activos militares a la región como respuesta al creciente nivel de amenaza.

    El secretario de Defensa estadounidense, Chuck Hagel, advirtió el miércoles de que Corea del Norte se estaba "deslizando muy cerca de una línea peligrosa" con sus amenazas y provocaciones, y dijo que Estados Unidos -actualmente involucrado en ejercicios militares con Corea del Sur- estaba preparado para responder a cualquier acción de Pyongyang.

    "Tenemos capacidad para lidiar con cualquier acción que Corea del Norte pueda realizar, para proteger este país y los intereses de este país y de nuestros aliados", dijo Hagel a periodistas en el Pentágono.

    El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, visitará Seúl el viernes como parte de un viaje que además lo llevará a Pekín.

    China, único aliado importante de Corea del Norte, ha estado observando la evolución de la situación en la vecina región con preocupación.

    "China respeta a Corea del Norte, pero también mantiene la responsabilidad de preservar la paz en el noreste de Asia", indicó en un editorial Global Times, publicación del diario People's Daily, del Partido Comunista gobernante.

    "Pyongyang debería abandonar su ilusión de que puede hacer que el mundo permanezca callado sobre su afán por las armas nucleares (...) Creemos que Corea del Norte aún tiene una oportunidad", señaló el diario.

    Los mercados financieros han fluctuado por las tensiones pero parecían haberse estabilizado y el presidente del Banco Central de Corea del Sur anunció el jueves que no existía una amenaza inminente para la cuarta mayor economía de Asia. 

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