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    Argentina proclama que nunca más una dictadura a 37 años del golpe de Estado

    Decenas de miles de personas se movilizan este domingo en ciudades de Argentina y se concentran en un acto en la histórica Plaza de Mayo de Buenos Aires, bajo consignas como "Nunca Más" a una dictadura, a 37 años del último golpe de Estado.

    Centenares de organizaciones sociales, políticas, estudiantiles, sindicales y humanitarias, con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, vuelven a reunirse para repudiar el asalto al poder por militares y civiles el 24 de marzo de 1976.

    "Queremos mantener viva la memoria y homenajear a las víctimas del genocidio. Cada vez es más numerosa la adhesión ciudadana a la consigna de no olvidar", dijo en una carta pública Estela de Carlotto, líder de la humanitaria entidad Abuelas.

    La institución, varias veces nominada al Premio Nobel de la Paz, ha logrado hallar a 108 bebés robados durante el régimen y restituirles la identidad, aunque aún falta saber qué destino corrieron otros 400 hijos de desaparecidos.

    "Treinta mil compañeros detenidos-desaparecidos, presentes, ahora y siempre", reza un gran cartel de los organismos de derechos humanos en la Plaza de Mayo, delante de la Casa Rosada (gobierno), donde se instaló el palco principal del acto.

    El gobierno lleva pagadas unas 16.000 indemnizaciones por desapariciones, pero los organismos afirman que numerosos familias fueron aniquiladas o exiliadas o bien se negaron a presentarse a reclamar la reparación.

    Entre los desaparecidos o asesinados entre 1976 y 1983, cuando se restauró la democracia, figuran un centenar de religiosos, en su mayoría católicos, entre ellos dos obispos, Enrique Angelelli y Carlos Ponce de León.

    Hace dos semanas se desató una polémica cuando algunos intelectuales cuestionaron la actitud en la dictadura del entonces superior de los jesuítas, Jorge Bergoglio, ahora Papa Francisco, ante la desaparición durante 5 meses de dos de sus sacerdotes.

    Pero en defensa de Bergoglio salieron al paso de los cuestionamientos el Vaticano, el Premio Nobel de la Paz en 1981, Adolfo Pérez Esquivel, sobrevivientes de la represión e, incluso, el gobierno de la presidenta Cristina Kirchner y la líder de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini.

    Varios de ellos recordaron, incluso, que cuando Bergoglio era cardenal firmó en 2011 un pedido, hoy en curso, de beatificación de dos curas y un laico asesinados por agentes dictatoriales en la provincia de La Rioja (noroeste).

    Las Madres, que desde 1977 reclamaron en la Plaza aparición con vida de los desaparecidos y castigo a los culpables, hicieron un llamamiento en su radio AM a "ser parte de esta gesta que llenará de palabras el silencio que hace 37 años intentó imponer el golpe cívico-militar".

    "Los grupos económicos también fueron parte de la dictadura", es la consigna que llevan a la Plaza la Madres y otras organizaciones, en su mayoría vinculadas al kirchnerismo.

    Hace una semana murió uno de los ideólogos del régimen, el exministro de Economía y magnate José Martínez de Hoz, quien a los 87 años cumplía prisión domiciliaria por el secuestro de empresarios para adueñarse de sus propiedades.

    Desde que en la primera década de este siglo fueron anuladas las leyes de amnistía, 380 jefes militares y policías fueron condenados por crímenes, torturas, desapariciones y apropiación de menores, entre otros delitos.

    El exdictador Jorge Videla (87 años), que comandó el golpe y la etapa de mayor represión hasta 1981, purga en una cárcel común dos condenas a prisión de por vida y otra a 50 años.

    Videla y otros jerarcas están siendo sometidos a otro juicio oral por violaciones a los derechos humanos en el marco del Plan Cóndor de coordinación represiva entre dictaduras latinoamericanas. 

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