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    ¡Atrevámonos a soñar! La Costa Rica de nuestros abuelos

    El doctor Vladimir Carazo Serrano, recuerda con nostalgia la Costa Rica que construyeron nuestros abuelos haciendo una relación con la canción de Luisito Rey: “Mi pueblo ya no es mi pueblo, es una ciudad cualquiera”.

    Los más contemporáneos pueden acordarse de cómo se crecía entre árboles y potreros, con ríos limpios y andando por donde se quisiera sin temor a asaltos o agresiones. Además de la convivencia en las escuelas de ricos, pobres, nacionales y extranjeros; todos por igual.

    Siento como el español luisito rey cuando cantó:

    Mi pueblo ya no es mi pueblo... Es una ciudad cualquiera.

    Mis contemporáneos, y mucha gente bastante más joven que nosotros, estarán de acuerdo  conmigo 

    ...en que, con muy raras excepciones,  crecimos entre árboles, potreros y ríos limpios, andando por donde quisiéramos sin temor a asaltos u otras agresiones;

    ...en que, en las escuelas y colegios, convivíamos en paz y amistad ricos y pobres, nacionales y extranjeros, apellidos raros y comunes... Todos como iguales; 

    ...en que maestros y profesores nos  instruían y  modelaban con respeto y cariño pero también  tenían el derecho, y el apoyo de nuestros padres, para reprendernos o aplicar las sanciones que fueran necesarias.

    Esa fue la costa rica que, con mucho esfuerzo y a veces con sangre, modelaron nuestros abuelos y padres para el disfrute de sus descendientes, y que habían sellado y rubricado, con rango de obligatoriedad, las constituciones de 1871 y de 1949.

    ¡quienes vivimos esa Costa Rica podemos asegurar que fue verdad! 

    ¡después, el panorama cambió !

    De 1 millón de personas en 1956 hoy somos más de 4 millones, de los que más de la mitad, sobreviven  aglomerados y enloquecidos en el gran área metropolitana.

    Los noticieros nos muestran día con día cómo la tristeza y la furia se encuentran por doquier, en las instituciones públicas abundan los malos ejemplos, la vida humana ha perdido su valor y las haciendas pública y privada se han convertido en apetecidas mieles.

    ¡Costa Rica ecesita una fuerte, consistente y sostenida labor de reconstrucción

    Como ciudadanos,

    ¡ Podemos reconstruir a Costa Rica !

     

    ¡ Atrevámonos a soñar ! 

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