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    EEUU se prepara para la ciberguerra con soldados y expertos informáticos

    El futuro bélico de Estados Unidos está tomando forma en un lugar donde una vez hubo un antiguo campo de golf militar en el que jugó el presidente Dwight Eisenhower, con la nueva sede del Cibermando militar, con un coste de 358 millones de dólares.

    El mando, con sede en Fort Meade, Maryland, y a unas 25 millas (40 kilómetros) al norte de Washington, está acelerando la preparación de entre 3.000 y 4.000 nuevos ciberguerreros para finales de 2015, lo que más que cuadruplicará sus efectivos.

    La mayoría de las nuevas tropas se centrará en el ámbito defensivo, en la detección y detención de las penetraciones informáticas en redes militares y otras decisivas por parte de adversarios de Estados Unidos como China, Irán o Corea del Norte.

    Pero el ataque cobra cada vez más importancia a medida que los mandos militares refuerzan los planes para ejecutar ciberataques o cambiar a modo de ataque si el país sufre una agresión electrónica.

    "Vamos a entrenarlos al nivel más elevado que podamos", dijo en la cumbre de ciberseguridad de Reuters el general Keith Alexander, jefe del Cibermando. "Y no solo sobre la defensa, sino sobre ambas partes. Tienes que tenerlas".

    Las autoridades y los expertos llevan años advirtiendo de que las redes informáticas estadounidenses han caído presa del espionaje, de robos de propiedad intelectual y de interferencias de países como China y Rusia, así como de 'hackers' y grupos criminales.

    El presidente Barack Obama tenía previsto pedir explicaciones por las actividades de pirateo informático desde China - una acusación negada por Pekín - en la cumbre que celebra el viernes con su homólogo chino Xi Jinping en California.

    El Pentágono ha acusado a China de utilizar el ciberespionaje para modernizar su Ejército, y un informe reciente sostiene que unos piratas informáticos chinos consiguieron acceder a los diseños de más de dos docenas de importantes sistemas de armamento de EEUU en los últimos años.

    Este mismo año, la empresa estadounidense de seguridad informática Mandiant dijo que una unidad secreta del Ejército chino estuvo probablemente detrás de varios ciberataques que robaron datos de unas 100 empresas estadounidenses.

    Hay un temor creciente de que las ciberamenazas pasen de básicamente espionaje y actividades de interferencias a ataques mucho más catastróficos que puedan destruir o perjudicar gravemente sistemas militares, redes energéticas, redes financieras o el transporte aéreo.

    Expertos y antiguos responsables dicen que Estados Unidos está entre los mejores países del mundo - si no el mejor - a la hora de penetrar en las redes informáticas de sus adversarios, y si es necesario, insertar un virus u otras armas digitales.

    Washington podría decir que solo responde si es atacado, pero otros países no están de acuerdo, y recuerdan el caso del virus "Stuxnet". Desarrollado de manera conjunta por los Gobiernos de EEUU y de Israel, responsables estadounidenses actuales y ya retirados dijeron a Reuters el año pasado que Stuxnet era muy sofisticado y que dañó las centrifugadoras de enriquecimiento de uranio de la central iraní de Natanz.

    NUEVAS REGLAS DE ENFRENTAMIENTO
    Los responsables gubernamentales estadounidenses suelen hablar en público con frecuencia de las cibervulnerabilidades del país. En cambio, la información sobre las capacidades y operaciones cibernéticas de ataque del país es casi toda secreta.

    Los posibles ciberataques ofensivos de EEUU podrían ir desde invadir las redes de mando y control de otros países a alterar las comunicaciones o defensas aéreas - o incluso poner falsas pantallas de radar en los ordenadores del enemigo para evitar que los aviones estadounidenses sean detectados en su espacio aéreo.

    El cambio hacia una mayor dependencia en el ataque es importante para un país que se ha mostrado cauto a la hora de entrar en la arena incierta de la guerra cibernética, en parte porque las brechas en la ciberseguridad estadounidense lo hacían vulnerable a venganzas.

    Pero el antiguo secretario de Seguridad Nacional Michael Chertoff lo considera imprescindible.

    "Una de las cosas que los militares aprendieron, retrocediendo al 11-S, es que tengas o no una doctrina, si algo verdaderamente malo pasa se te va a ordenar que hagas algo", dijo en la cumbre de Reuters. "Así que más vale que tengas la capacidad y el plan para ejecutarlo".

    Reuters ha tenido conocimiento de que tras un año de debate, se han completado unas nuevas reglas en el Pentágono que detallan qué tipo de acciones pueden adoptar los mandos militares para defenderse de ciberataques. Las normas secretas esperan la firma del secretario de Defensa, Chuck Hagel, dijo un alto cargo de defensa.

    El responsable no quiso dar detalles sobre las normas, pero dijo que "abarcarán quién tiene la autoridad de tomar acciones específicas si el país es atacado".

    Aunque el presupuesto de defensa sufre recortes por 3.900 millones de dólares (casi 3.000 millones de euros) en la propuesta de presupuesto para 2014 del Gobierno del presidente Barack Obama, el cibergasto aumentaría en 800 millones de dólares a 4.700 millones. 

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