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    Cada día es más difícil fumar en el Sudeste Asiático, aunque es barato

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    Los gobiernos del Sudeste Asiático ponen cada vez más trabas a fumar en lugares públicos y a la publicidad del tabaco, aunque sigue siendo un vicio en general barato y fácilmente asequible.

    Los responsables de estos países aún se encuentran lejos de la prohibición total de la publicidad del tabaco propuesta hace unos días por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con motivo del Día Mundial Sin Tabaco, que se celebra hoy.

    El precio medio de las cajetillas varía desde medio dólar en Vietnam y un dólar en Indonesia hasta los dos o tres dólares en Tailandia y Malasia, mientras Singapur es la excepción de la región, con cifras que oscilan entre los 5 y 9 dólares (3,8 y 6,8 euros).

    Los países del sureste de Asia han redoblado los esfuerzos para combatir el hábito de fumar, sobre todo entre los más jóvenes y las mujeres, los grupos entre los que más aumenta la venta de cigarrillos.

    En Indonesia, el Gobierno aprobó el pasado enero nuevas normas contra el tabaco, como la prohibición de que los anuncios de cigarrillos ocupen la portada, contraportada o una página entera en la prensa escrita.

    Según está regulación, el 10 por ciento del tiempo de un anuncio de tabaco televisivo o radiofónico debe dedicarse a advertir sobre sus efectos nocivos y las advertencias ocuparán un 40 por ciento de los paquetes, que no podrán clasificarse como "light", "suave" o "premium" por considerarse engañosos.

    A pesar de los avances, los expertos aseguran que las regulaciones indonesias al respecto son las más laxas de toda Asia.

    Al menos el 93 por ciento de los niños indonesios están expuestos a los anuncios de tabaco en la televisión, mientras que el 50 por ciento los ve regularmente en vallas publicitarias, según un estudio de la Comisión Nacional para la Protección de los Niños de Indonesia.

    El Consejo Malasio para el Control del Tabaco ha exigido a las autoridades de Malasia que prohíban totalmente la publicidad de los cigarrillos, aunque de momento no cuentan con el respaldo del Gobierno o el Parlamento.

    El vicepresidente del Consejo, Mymoon Alias, advirtió de que muchos malasios, especialmente mujeres, aún creen en mitos del tabaco, como que ayuda a adelgazar o que mejora sus capacidad para interactuar socialmente.

    "Probablemente, no saben o no les importa que el hábito de fumar puede de hecho perjudica su apariencia y la piel y les ennegrece los labios", manifestó Mymoon con motivo del Día Mundial Sin Tabaco.

    En Tailandia, donde a partir de octubre las advertencias cubrirán el 85 por ciento los paquetes de cigarrillos, la ley prohíbe los anuncios en televisión, radio o prensa escrita desde 1992, aunque el Gobierno reconoce la proliferación de publicidad ilegal en Internet.

    El jefe del Centro de Información contra el Tabaco, Siriwan Pitayaransarit, destacó que Tailandia redujo un 10 por ciento el número de fumadores desde el 32 por ciento en 1991 hasta el 21,4 por ciento en 2011.

    Sin embargo, Siriwan criticó la laxitud en el control del tabaco por parte de las autoridades y los bajos impuestos que se pagan en la región, lo que hace que una marca de cigarrillos sin boquilla tailandesa se venda por sólo 25 bat (unos 80 céntavos de dólar o 60 céntimos de euro) el paquete.

    Aunque el presidente filipino, Benigno Aquino, incumplió su promesa electoral de dejar de fumar si ganaba las elecciones de 2010, ha sido elogiado por la OMS por subir los impuestos al tabaco y el alcohol y facilitar el acceso de los más pobres a la sanidad pública.

    Los grupos cívicos filipinos reconocen esto, pero piden al Gobierno una implementación más estricta del memorando que prohíbe cualquier relación entre funcionarios o miembros del Parlamento con la industria tabacalera.

    El control en Singapur, más estricto que en muchos países europeos, incluye la obligación de pagar un impuesto a quien entre en el país con tabaco, aunque se trata de sólo una cajetilla.

    Además, el tabaco es el más caro del Sudeste Asiático debido a los altos impuestos y la prohibición de fumar en los lugares públicos se extiende a terrazas de bares o en paradas de autobús.

    En Birmania, donde los cigarros se pagan a precios ridículos, la apertura económica del país ha generado un avalancha de inversores en todos los sectores, incluidos el del tabaco, lo que preocupa a los profesionales de la salud. 

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