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    Clima de convulsión en Bolivia en décimo día de huelgas

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    Un clima de convulsión prevalecía este miércoles en Bolivia en el décimo día de huelgas, con cortes de rutas y manifestaciones de trabajadores armados de dinamita que asediaron la casa presidencial, en medio de denuncias del gobierno de afanes desestabilizadores.

    Los manifestantes intentaron ocupar infructuosamente la simbólica Plaza de Armas del centro de La Paz, donde están la casa presidencial y el Congreso, fuertemente custodiada por la policía y cerrada al tráfico por sus cuatro costados.

    El Gobierno boliviano denunció poco antes un interés conspirativo en la huelga de la Central Obrera Boliviana (COB), mayor sindicato del país, que de inmediato rechazó las acusaciones.

    El ministro del Interior, Carlos Romero, advirtió en rueda de prensa que "estamos en presencia ya no de un movimiento reivindicativo, sino de un movimiento subversivo" y advirtió que la huelga de la COB "adquirió connotación política confrontacionista y desestabilizadora".

    "La Central Obrera en ningún momento está haciendo o piensa gestar un golpe de Estado", reaccionó de inmediato Juan Carlos Trujillo, líder de la COB.

    "No hay tintes políticos en nuestra movilización y no estamos conspirando. Lo único que queremos es una renta digna" de jubilación, remarcó Trujillo.

    Romero mencionó como pruebas de la supuesta conspiración la intención el lunes de un grupo de maestros de ocupar la pista de un aeródromo en Trinidad, noreste del país, o las consignas de los fabriles de que "así como el pueblo lo puso (a Evo Morales de presidente), puede bajarlo".

    Según Romero esas estrategias replican las actitudes asumidas en 2008 cuando la derecha lanzó una fuerte ofensiva en contra del gobierno de Morales.

    Indignados por las acusaciones de Romero, trabajadores mineros, fabriles, maestros y estudiantes asediaron con fulminantes de dinamita los alrededores de la sede del Gobierno y el Congreso.

    Morales no se encontraba en el Palacio Quemado, donde habitualmente despacha, sino entregando obras en Santa Cruz, a 900 km de La Paz.

    Los manifestantes fueron desalojados del lugar por la policía con gases lacrimógenos y carros antimotines.

    "Lamentamos que en este escenario de diálogo se haya generado bloqueos (de vías) y movilizaciones (callejeras). Al parecer hay quienes quieren generar conflicto, enfrentamientos y quieren bajas (muertos)", deploró el viceministro del Interior, Jorge Pérez.

    La protesta tendía a aplacarse luego de varias horas de marchas por diversas calles del centro de La Paz y choques con la policía por el control de dos rutas que conducen a la vecina ciudad de El Alto, donde se encuentra el aeropuerto internacional que sirve a La Paz.

    Manifestantes levantaron barricadas y quemaron neumáticos en varios puntos de las vías entre La Paz y El Alto, pero fueron desalojados por la policía antimotines.

    Las protestas se extendieron a otras ciudades como Cochabamba (centro), Pando (norte), Potosí (suroeste) y Chuquisaca (sudeste), pero tendían a apaciguarse.

    Los incidentes ocurren en medio de un precario diálogo entre el Gobierno y la COB, la mayor central sindical, que será reinstalado esta noche.

    A pesar del clima de conflicto, el Gobierno y la COB mantuvieron una reunión desde la noche del martes hasta la madrugada del miércoles. El diálogo entró en receso para una valoración técnica de las propuestas de los sindicatos.

    "Se está buscando alternativas, mecanismos, sugerencias, alternativas por los vacíos que existe en la Ley 065 (de jubilación). Le decimos al Gobierno que debemos encontrar una solución definitiva", instó Trujillo.

    "Hemos recibido (de la COB) una serie de ideas que el gobierno se ha comprometido a procesar, lo que lleva su tiempo", corroboró el ministro de Hacienda, Luis Arce, en conferencia de prensa. 

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